miércoles, 12 de noviembre de 2025

Amazonia https://www.bbc.com/mundo/articles/cnve8gdjz8zo

La conferencia de Naciones Unidas sobre el clima de este año (COP30) se celebra en Belén, ciudad del norte de Brasil, a menudo descrita como la puerta de entrada a la Amazonía, la mayor selva tropical del mundo. Se trata de un lugar simbólico, 10 años después de la COP de París, en la que se alcanzó un acuerdo histórico destinado a frenar las emisiones de gases que calientan el planeta hasta umbrales seguros. Esos esfuerzos aún no han dado sus frutos, ya que las emisiones siguen aumentando, y la Amazonía, que absorbe grandes cantidades de C02 de la atmósfera, será clave en las medidas para dar por fin un giro a la situación. Pero el futuro propio de la Amazonía no está claro, tras décadas de deforestación y ahora de impactos climáticos, alertan los científicos. Abarca más de 6,7 millones de kilómetros cuadrados de América del Sur, más del doble del tamaño de India, y es uno de los focos de biodiversidad más ricos del planeta. Contiene: al menos 40.000 especies de plantas 427 especies de mamíferos, entre ellos osos hormigueros y nutrias gigantes 1.300 especies de aves, entre ellas el águila arpía y el tucán 378 especies de reptiles, desde la iguana verde al caimán negro más de 400 especies de anfibios, entre ellos la rana venenosa y el sapo liso y unas 3.000 especies de peces de agua dulce, entre ellos la piraña y la enorme arapaima, que puede pesar hasta 200 kilogramos. Muchas de estas especies no se encuentran en ningún otro lugar.

Las plantas bulbosas

Las plantas bulbosas se caracterizan por tener órganos subterráneos de reserva nutritiva, como bulbos, cormos, rizomas o raíces tuberosas, que les permiten sobrevivir a períodos desfavorables y germinar rápidamente cuando las condiciones mejoran. Estos órganos de reserva almacenan nutrientes para la planta y se utilizan para su multiplicación vegetativa, produciendo nuevos ejemplares con las mismas características de la planta madre. Características principales Órganos de reserva: Tienen estructuras subterráneas (bulbos, cormos, rizomas, raíces tuberosas) que almacenan reservas de energía y nutrientes. Supervivencia y renovación: La parte aérea de la planta a menudo desaparece durante el invierno o el verano (dependiendo de la especie), entrando en un estado de reposo gracias a las reservas del bulbo, que sustentan el nuevo crecimiento cuando las condiciones son favorables. Multiplicación vegetativa: La multiplicación a través de estos órganos subterráneos es una forma rápida de obtener nuevas plantas idénticas a la progenitora. Adaptación: Son una forma de adaptación a entornos con condiciones estacionales cambiantes, como la falta de agua o las bajas temperaturas. Partes del bulbo: Un bulbo verdadero consta de un disco basal (de donde salen las raíces y los brotes), catáfilos o escamas (hojas modificadas que almacenan nutrientes) y, en muchos casos, una túnica o piel protectora exterior. Ejemplos de órganos de reserva Bulbos: Son tallos subterráneos engrosados con capas de hojas carnosas, como la cebolla o el tulipán. Cormos: Son tallos subterráneos que se parecen a bulbos, pero son más duros y no tienen tantas capas de hojas, como los del gladiolo o el crocus. Rizomas: Son tallos subterráneos horizontales que crecen bajo tierra, de donde salen las raíces y los brotes, como el del lirio o la dalia. Raíces tuberosas: Son raíces engrosadas que almacenan nutrientes, como la dalia. Si en otoño elegimos bulbos de flor de tallos altos, no solo disfrutaremos de sus elevadas inflorescencias en el jardín durante la primavera, sino que podremos cosecharlas para crear vistosos arreglos florales y estarán disponibles también en el hogar. Hay variedades de especies bulbosas bajas como los jacintos de uva (Muscari), los jacintos (Hyacinthus) y las campanillas (Hyacinthoides) cuyas flores se pueden recolectar al final del invierno y principios de la primavera para crear pequeños arreglos florales.
Pero, si queremos cosechar nuestras propias flores para composiciones más elaboradas y vistosas, podemos elegir bulbos de flor de primavera de tallos florales altos. Existen variedades de floración temprana, otras lo hacen a mediados o finales de la primavera y algunas, incluso, a principios del verano. Las de tallo alto incluyen variedades de especies bulbosas como lirios (Iris), lirios de cola de zorro (Eremurus), tulipanes (Tulipa), fritillarias (Fritillaria) y cebollas ornamentales (Allium).

AVES EN EL JARDÍN

Hay una serie de elementos que te ayudarán a conseguirlo: alimento, agua, refugio, tranquilidad y lugares para anidar. La ubicación de todos estos recursos en emplazamientos diferentes nos ofrecerá una magnífica oportunidad para poder observarlos en distintas tareas. Para atraerlas, se puede ofrecer alimento (semillas, frutas), agua (fuentes, bebederos), refugio (arbustos perennes, montones de ramas) y sitios para anidar. Beneficios de las aves en el jardín Control de plagas: Comen insectos que dañan las plantas, como pulgones, orugas, mosquitos y babosas. Las aves rapaces también cazan roedores. Polinización: Las aves, especialmente los colibríes, ayudan a polinizar las flores mientras buscan néctar. Dispersión de semillas: Comen frutos y semillas, y luego dispersan las semillas a través de sus excrementos en otros lugares, promoviendo la germinación. Control de malezas: Muchas aves consumen las semillas de malezas, ayudando a reducir su crecimiento.

Entrada destacada

ESTILO BOHEMIO